Wednesday, October 3, 2012

MAESTRO! MAESTRO! PARTE I






¡Maestro! ¡Maestro!

 Para hacer algo distinto a lo habitual, como método idóneo para zarandear a quienes se acogen a los hábitos sin tener que convertirse en monje capuchino o en monja de las Carmelitas descalzas, voy a pasarme por alto el prólogo y los agradecimientos ya que esto no es un libro como tal sino tan solo un simple folleto que recoge la opinión de un observador imparcial. Este sencillo recurso literario, me servirá también para pasarme por abajo a esos pobres ignorantes que se dedican a criticar todo lo que no son capaces de hacer, supongo que por mediocres. Y una vez hecha la aclaración, paso a lo siguiente que será explicar el título que encabeza este humilde folleto dedicado con amor, respeto y admiración absoluta, a esos seres que irradian luz a través de una humana apariencia y que mientras respiran sobre la faz de la Tierra, cumplen el divino propósito de dar de sus luces al mundo. Un mundo, dicho sea de paso, plagado de androides que miran, con absoluta indiferencia, cómo es arruinado un planeta creado para gozo y celebración de TODAS las especies vegetales y animales que habiten su superficie. Un viaje del calibre de nacer en un entorno de submundo donde los animales se muestran más inteligentes que esos que dicen ser hijos del Creador, en lo que se defecan en su magna obra terrena; es lo que avala la infinita compasión de todos esos MAESTROS que no vienen a esta esquina oscura del universo donde la hipocresía es una norma de conducta, más que para ser una flauta en las manos de esa infinita conciencia de la que absolutamente TODOS formamos parte.   




Si el lector ha sentido alguna vez cierta inclinación hacia la lectura de textos bíblicos ya sea con la retorcida intención de una mente socialmente adoctrinada o aplicando el claro enfoque del que sabe que el pensar es una dádiva divina y lo que pensemos es un regalo que a nosotros mismos nos hacemos, le será familiar esa frase que sale en los evangelios en la que se dice que un Maestro preguntó a sus discípulos: “¿Por qué me llamáis: ¡Maestro! ¡Maestro!, y en cambio no hacéis lo que os digo?”.  Nada mal para haberme estudiado la Biblia hace unos veinte años, con el objetivo de tomar la comunión y poder comulgar con otro espíritu que cuando se manifestó en la carne, también fue un incomprendido por los elementos del rebaño social y tanto… que según afirman unos relatos considerados sagrados, fue desacreditado, masacrado y asesinado por la misma caterva de hipócritas llamada por el maestro Jesús: RAZA DE VÍBORAS que hoy por hoy… siguen predicando la palabra de Dios con una descarada demagogia mientras que se cruzan de brazos demostrando  una insensibilidad digna de rechifla, ante la cada vez más obvia bestialidad de unos seres humanos que lo son tan sólo en apariencia porque con suma facilidad; bajan la cerviz para que cualquier aborto de la naturaleza con complejo napoleónico les utilice y conduzca hacia el matadero.



 La simple observación objetiva deja claro que en este planeta lo que abunda es la inconsciencia que, dicho sea de paso, no es otra cosa que la natural  consecuencia de que un ser humano ignore absolutamente lo que realmente ES; más allá de sus inculcadas creencias y del limitado concepto del que se cree terrícola hasta que el último aliento le corrobora todo lo contrario. Supongo que este folleto no caiga en manos de un lunático cuyo desequilibrio mental le impida captar el significado de la frase póstuma: “EL POLVO AL POLVO”  pero si mi suposición  fuese errada, como toda conjetura puede llegar a ser, le pido a dicho trastornado en sus facultades mentales que no esté encerrado en un manicomio por no haber cama para tanta gente, que haga este folleto a un lado y se haga el favor de conseguirse el manual de instrucciones que el maestro carpintero Geppetto, dejara escrito para que cualquier otra marioneta tan mitómana como su querido Pinocho, pudiera cumplir su anhelo de convertirse en un niño de verdad.

 Para esas humanoides berenjenas que envejecen con una inmadurez que se nota a la legua por sus desabridos frutos, aclaro que un niño de verdad se encuentra; independientemente de su edad cronológica, en el corazón de cualquier ser humano que elija ser un instrumento de la verdad y no consienta, por tanto, en usar la vida que cada aliento le otorga, para ser un pobre mequetrefe que se siente miserable simplemente porque para engañar a otros… precisa de autoengañarse. Y no hay nada que traiga más amargura que el disparate que todo iluso comete de no estar en contacto con la realidad ya que esto; es lo que le impulsa a cometer la barbaridad de ponerse a luchar contra lo inevitable.





 Y cuando de engaños se trata tocando el tópico de la enseñanza escolar que actualmente prevalece, no hay que pasar por alto el gran embuste que a todos los niños que nacen en el continente americano les inculca dicha EDUCACIÓN PEDAGÓGICA, al insistir en que unos navegantes europeos descubrieron dicho jardín del edén siendo que en el terreno que hoy conocemos como una América dividida en norte, centro, sur e islotes adyacentes, a la llegada de los tales “conquistadores” ya habitaban seres humanos cuya sabiduría no incluía a esa déspota posición de unos arrogantes energúmenos que ignoraban esa regla de oro que reza: “NO HACERLE A OTRO LO QUE A TI, NO TE GUSTARÍA QUE TE HICIERAN”. Pero qué maestra de estos tiempos que corren, se atrevería a explicarles a los estudiantes que se supone enseñe con la verdad en los labios, que esos lobos de mar que supuestamente descubrieron el continente americano surcaban los mares, no con la intención de ampliar los lazos de amistad entre los hombres y mujeres de buena voluntad incapaces de rebajar a la paz a un simple concepto cuya comprensión es sólo intelectual; sino que se aventuraban en los océanos sin siquiera saber usar una simple brújula y mucho menos un astrolabio, con el objetivo de ser amplia y materialmente recompensados por encontrar más tierras que saquear y más seres humanos que oprimir vilmente en nombre de un USURPADOR cuya insana manía de grandeza con avaricia incluida, era tan así de ilimitada que no ponía reparo alguno en tratar a sus semejantes como si fuesen bestias y para justificarlo… es muy posible que dichos CLEPTÓMANOS usaran esa otra “teoría” que los actuales pedagogos inculcan en las mentes de sus estudiantes y que afirma que el ser humano es un animal superior. Con razón tiene que ir uno por ahí escuchando tantas rebuznancias y para colmo de males… expresadas en un tono solemne que pone aún más en ridículo, al erudito con complejo de inferioridad que trata de impresionar  a otros con su colosal ignorancia.





 No pretende este fascículo responder a las banales preguntas que acosan a esa gente presuntuosa y coprófaga por demás que presume de ordinaria con chabacana desfachatez, a pesar de sus inútiles esfuerzos por aparentar una excelencia que no pueden demostrar con sus actos así que quien sea que cumpla con los requisitos indispensables para comportarse como un orangután con apariencia humana y modales aprendidos, debería desechar en el acto la idea de continuar la lectura y haría mucho mejor en ponerse  a imitar la pose de esos simios que, existiendo en cautiverio, se dedican a mendigar de lo que sea que le ofrezca quien esté  fuera de la jaula. No es mi intención herirles la susceptibilidad cuando comente acerca de la diferencia entre maestro y pedagogo, y mucho menos procuro excitar la irritabilidad del bruto, al poner en evidencia que para ser un ignorante basta con NO CONOCERSE UNO A SÍ MISMO.




 A Sócrates lo condenaron a  beber cicuta por insistir en esa simple expresión  grabada en un templo de Delfos donde se consultaba a un oráculo o pitonisa y que invitaba a CONOCERSE A SÍ MISMO; al visitante que iba a consultar a la vidente para que le pronosticara el futuro pero afortunadamente ha llovido mucho desde entonces y no creo que en estos tiempos en que la demagogia ha alcanzado una posición tan encumbrada,  se utilicen métodos tan poco sutiles y tan atroces  para silenciar al que prefiere sincerarse abiertamente por no tener nada que perder si es su personal decisión; rechazar todo acto que provenga de esa norma de conducta obligada para vivir en sociedad que genera la máscara en un rostro que sin ella; mostraría que la plenitud no es un mito sino una posibilidad que cada aliento le ofrece a un ser cuya humana apariencia es de carácter transitorio. Por si alguna duda quedara de la brevedad de la existencia de un Ser en una humana apariencia, dejo aquí una cita del gran cómico de todos los tiempos que sirva de recordatorio ya que en estos tiempos los llamados “centros de rejuvenecimiento”, ofrecen la posibilidad de engañarse aún más respecto a la inevitable llegada del último aliento y esto, créalo o no, es el motivo de que la esquizofrenia en este mundo sea un mal incurable que permite que la inmensa mayoría de los seres humanos, permanezcan en un estado de histeria colectiva.

 Y lo más curioso es que a nadie se le ocurre cuestionar ese ultraje que se le hace a ese derecho que cualquier niño posee de decidir, dado el libre albedrío que le asiste, si desea ser víctima del dogma religioso y/o la doctrina política imperante o prefiere cultivarse de manera autodidacta. Porque de cuestionarse tan esencial asunto que incluye la violación de un derecho humano, lo de transformar a un niño en un autómata esclavo de un sistema inoperante sería responsabilidad de unos progenitores que no se amaran a sí mismos y por ende, fueran capaces de imponerle a una criatura un modo de vida que va contra ese inalienable derecho de todo ser humano de poder pensar por sí mismo para así; entre otras cosas, no tener que depender de las ideas de otros que tal vez… no estén encerrados en un sanatorio para desquiciados mentales simplemente porque en sus más alocadas fantasías creen estar lúcidos. De ahí se infiere que la raíz de la inoperancia del sistema escolar que actualmente opera a nivel mundial, se encuentra en esos progenitores que no estaban aún maduros para atraer una nueva vida a este planeta y que, por no respetarse a sí mismos cual le corresponde a un Ser que sabe perfectamente quien es, son capaces de irrespetar la posición de una criatura de la que no son amos y señores sino momentáneos tutores. El poeta Gibran Khalil Gibran en su obra “El Profeta” expresó al respecto: 



 Si trato ese asunto de respetar el libre albedrío de toda criatura que nazca en la forma humana y, en lugar de imponerle un caduco y obsoleto sistema de creencias, brindarle la posibilidad de decidir por sí misma en base a lo que para sí misma desea, es porque conté con esa posibilidad simplemente porque recibí el respeto de una madre que se respetaba a sí misma y por consiguiente, tenía absolutamente CLARA esa regla de oro que nos recuerda “no hacerle al otro, lo que a uno mismo no le gusta que le hagan”. Luego de demostrarme con hechos más que con palabras, que en esta vida todo lo que importa es agradecer día a día por la posibilidad de existir y aceptarse uno a sí mismo como un ser dichoso que sólo está aquí como ave de paso, me explicó que había nacido en un mundo donde habitaban algunos seres humanos que convivían con otros que no podían hacer otra cosa que aparentarlo por imitación y que como estos brutos con ilusas aspiraciones; habían degradado a la mujer a un nivel bestial, al madurar tenía la opción de venderme al mejor postor y convertirme en “ama de casa” o hacer el esfuerzo de obtener un título universitario que me calificara para encontrar un trabajo que fuera bien remunerado y me garantizara el respeto de los machistas que, ordinariamente, no respetan ni a la que los trajo al mundo. Así fue como pude elegir, entre ambas opciones, la que me pareció más acorde con mi aspiración de no ser propiedad de ningún energúmeno que me utilizara para servirle de sirvienta domesticada y con el fin de asegurar la descendencia mediante una cópula donde el amor si brilla, será por su absoluta ausencia.



Mi intención al plasmar mi sentir utilizando a esa fuente de malentendidos que son las palabras, es honrar la labor que en un mundo de mentiritas plagado de farsantes, realiza un ser humano que con sus actos demuestra estar totalmente lúcido y, al enaltecer tan magna tarea, poner de relieve que un maestro como tal es el que enseña lo que todos sabemos pero hemos olvidado y puede hacerlo; por la sencilla razón  de que es un ser humano cuya dignidad no ha sido convertida en un tapete o felpudo y por consiguiente, puede  servir de espejo para que otro ser humano se refleje como tal y si es el caso, deje de creer que es un aborto de la naturaleza diseñado para autodestruirse y en consecuencia, estar a favor de la extinción de la flora y la fauna de un planeta que  es obra de una consciencia que todo lo abarca y de la que él o ella forma parte. Y al respecto no me dejarán mentir esos reportes que informan acerca de los miles de especies animales y vegetales que un día existieron y hoy están extintas o en vías de extinción. Respalda lo escrito en este párrafo el hecho de que a pesar de todos los organismos que existen y están enfocados, según el decir de sus organizadores, en establecer la paz mundial, desde hace siglos la humanidad esté enfrascada en uno u otro conflicto que, dicho sea de paso, sólo le sirve a esos oscuros intereses que están invertidos en artículos bélicos que promueven los mismos que están interesados en hacer de la humanidad un manso rebaño destinado a ser trasquilado por lobos disfrazado disfrazados con piel de oveja. 




 Un verdadero maestro, al poder reconocer que la excelencia es parte del potencial de un ser humano, puede mostrar la manera de trascender los límites que los conceptos suponen en lo que un pedagogo, por guiarse por un programa que le cercena la espontaneidad, se limita a implantar conceptos en una mente cuyo principal obstáculo consiste en no poder ir más allá de los conceptos y,  siendo una ley universal la que aplica INEXORABLEMENTE lo de que: “se recibe con creces de lo mismo que uno da”, es natural que un pedagogo encuentre ciertas dificultades para transitar el trecho que va de las palabras a los hechos. Dicho impedimento es el que obstaculiza el soberano derecho que a todo ser humano asiste de poder llamarle al pan, pan y al vino, vino incluso estando entre gente ignorante que le llama pan de vida a algo que sabe a hostia y que comete alcohólico vampirismo, tomándose un vino que creen se transforma en sangre de un maestro perfecto que ya no respira sobre la faz de esta Tierra. Olvidan estos demagogos mamertos que a dicho maestro lo crucificaron precisamente por darle más valor al ser humano, que a lo que estuviera escrito en un libro considerado sagrado, “casualmente”, por unos supersticiosos farsantes, y valga la redundancia, que se valían de este para esquilmar a las masas populares que, por contar con elementos que no están conscientes de su propia valía, son fáciles de ser azuzadas a manera de rebaño por cualquier lobo ataviado de macho cabrío.



Si alguien se preguntara el por qué del rotundo fracaso de un sistema escolar que ha dejado demostrado con creces y con sus frutos, a saber seres totalmente DISFUNCIONALES, que sólo sirve para transformar a una divina criatura en un cuadrúpedo orgulloso de andar en dos patas  y saber calcular fríamente cada uno de sus pasos, tal vez este folleto le sirva para resolver un cuestionamiento totalmente válido para quien sabe la diferencia que existe entre un ser dotado de una chispa de inteligencia y una berenjena con humana apariencia que puede vegetar… mientras que cree estar viva pero no puede ser útil; ni tan siquiera formando parte de la cadena alimenticia. Debido a que cualquiera que lea este folleto, aún siendo uno de los tantos... puede no estar familiarizado con el término de DISFUNCIONAL antes mentado y exhibido desfachatadamente por la inmensa mayoría de lunáticos que no ponen los pies en la tierra por pasárselas alunizando, aclaro que la disfuncionalidad en un ser humano se refiere a la pérdida de la comprensión de su verdadera naturaleza lo que conlleva a que en lugar de saberse un ser vivo con consciencia de sí mismo y absoluta comprensión de que este es un viaje astral con principio y fin; comience a considerarse un aborto de la naturaleza que recibe la bendición que cada aliento le proporciona, ignorando que este vaivén de la existencia le brinda en su totalidad algo tan invaluable e insustituible como la vida misma y por tanto, el pobre mequetrefe creerá que respira en este magnífico y pródigo planeta sin otro propósito que el de vegetar hasta el último aliento y acogerse sin remedio, a la brutal opción de sobrevivir bajo la ley de la selva que glorifica la fuerza del bruto y rechaza la opción de vivir en santa paz celebrando la existencia. Dicha ley es la que conlleva a que el hombre se convierta en el lobo del hombre o en su defecto… en el borrego de esos lobos con humana apariencia que pretenden hacer de la humanidad un rebaño de ignorantes que se dejen trasquilar mansamente.




Con el propósito de que este comunicado pueda ser al menos medianamente comprendido, por esos mediocres que parlotean de la excelencia y hasta se acuestan con ella sin tener la más remota idea de la grandeza de un ser humano porque la gente mezquina, ordinariamente posee la escasa o nula autoestima del que no se aprecia a sí mismo, debo señalar una y otra vez que no es lo mismo maestro que pedagogo ya que el primero te recuerda todo lo que ya sabes pero sustituiste por ideas, creencias, ideologías, tendencias, doctrinas y demás banalidades que los pedagogos, incluso en la forma de disfuncionales progenitores, se encargaron de inculcarte simplemente porque cuando le arrebatas a un ser humano la posibilidad de ser quien es y hacer con su vida lo que le dé su regalada gana, lo que obtienes es un esclavo de las miserias humanas que se la pasará mendigando la aprobación ajena porque cuando se mira a sí mismo, ya no ve al rey sino al mendigo.
 Y ni que señalar tengo pero lo hago por si las moscas… que la factura que pasa la obsesiva necesidad del ajeno beneplácito es bastante elevada y tanto… que no diría que es cara sino carísima. Y si lo señalo es porque sería estupendo que las nuevas generaciones, al menos los despiertos, no conozcan por experiencia propia la insatisfacción del mamarracho que, en lugar de agradecer cada instante en que un aliento le permite existir en una vasija de barro, dedica entre 70 y 104 años de vida a pedir más y más y más… a un dios que debe tener la forma de un becerro de oro porque todo lo que piden lleva un precio colgado de una etiqueta y dichos pedigüeños más que dignos seres de luz con una efímera apariencia humana, parecen borregos pastoreados por Don Billete.  




Para  reafirmar mi opinión respecto a que el sistema escolar que imperialistamente domina en la actualidad resulta obsoleto, deprimente, represivo, deplorable  y decadente, voy a poner como ejemplo al premio Nobel Albert Einstein que siendo un genio, con sistema escolar incluido, no pudo advertir que todos los políticos en este mundo, independientemente del país que crean gobernar,  no son ni más ni menos que unos pobres lunáticos con complejo napoleónico cuyo único propósito es dominar imperialistamente puesto que para dicho propósito, fueron educados por el actual sistema escolar que sigue siendo el mismo de hace unos cuantos años tras por lo que es además ANACRÓNICO. Arrepentido por haber cometido el error de creer que un megalómano presidente norteamericano, tuviera alguna diferencia con el sicópata presidente de su Alemania natal, antes de morir dejó dicho que si volviera a nacer en este planeta en lugar de científico prefería ser fontanero.
 Si esto no confirmara mi opinión respecto al sistema escolar que transforma seres humanos en mediocres androides, entonces tengo que decir que fue vana la vida de Albert Einstein y que el premio Nobel que recibiera en vida, no le sirvió ni para soplarse los mocos mientras lloraba la muerte de todas esas personas inocentes que habitaban Hiroshima y Nagasaki. Luego de que un fatuo títere manejado por oscuros intereses que promete la paz en lo que declara la guerra recibiera dicho premio, como Albert Einstein también he decidido que si regreso, me dedicaré por entero a la fontanería. Total que algo de experiencia he adquirido en eso de destapar conductos obstruidos y sólo sería cuestión de escoger el tipo de instalaciones en las que me quiera especializar.




 Innumerables son los ejemplos que podría traer a colación de personas que nacieron sabiendo lo que tenían que saber y que, gracias al inoperante y dogmático sistema escolar que ha imperado durante siglos, redujeron dicho conocimiento a la mera interpretación intelectual que estando al nivel de una mente que piensa pero no siente, es incapaz de pasar de las palabras a los hechos que las respaldan. Y así es cómo a partir de una divina criatura como materia prima, se obtiene a una retorcida entidad que puede desechar a la sinceridad que traía al momento de nacer para acogerse, sin cuestionárselo tan siquiera, a una norma de conducta que le permita socializar al mismo pútrido nivel en el que socializan todos los mediocres que por serlo, tiene que presumir de lo que carecen y relacionarse con otros sin dar la cara, la verdadera digo, la que esconde el hipócrita tras su máscara de farsante. Y esto me recuerda que los mediocres; en el pecado de ser vulgares, grises, triviales y anodinos llevan la penitencia de ser mezquinos antes que con otro, consigo mismos. Ojalá que ninguno de ellos se tropiece con este artículo porque ni siquiera para odiar son buenos los pobres, con eso de que todo lo hacen a medias… Pero si así fuera sepa Ud., susodicho mediocre, que lo que sea que le provoque la expresión escrita de mi más sincera opinión, a mí me tiene totalmente sin cuidado y es más, sepa por si lo ignora, que todas las emociones perniciosas dañan seriamente el organismo del bilioso. Y para más claro dejárselo, le informo que acostumbro  cada día de mi vida a bañarme virtualmente en emulsión de quimbombó para que todas las sandeces de los mequetrefes me resbalen. Lo podría escribir con mayúsculas por si además de mediocre fuera miope existencial pero más claro, imposible.




Volviendo al tema del sistema escolar que considera hiperactivo e ingobernable a un niño que, naturalmente dado que sabe más allá de los conceptos que la vida es digna de ser vivida, no está en lo absoluto interesado en estar encerrado en un cuartucho lóbrego escuchando a un ave parlanchina que se aprendió de memoria determinada materia, para expresarla a manera de diarrea cerebral ni comprende que para disfrutar plenamente de su existencia, tenga que obedecer ciegamente a unas bolsas de carne y huesos que todo lo que llevan por dentro es un sancocho de ideas preconcebidas, dogmas obsoletos y convencionalismos sociales, simplemente porque la luz que un niño lleva por dentro antes de que la sumisión la apague, le permite ver claramente que nació en un mundo donde unos pocos seres humanos están celebrando la vida y otros, la inmensa mayoría; llevan años respirando para demostrar que vegetar es superior a celebrar el milagro de existir, comento que ha demostrado constituir un medio muy conveniente para que una bestia con apariencia humana y rellena de egolatría, se pavonee creyéndose superior a un ser humano que no haya pisado esos pestilentes claustros que le llenan de humo la cabeza al alumnado o que los haya pisado tan sólo para ver cómo funcionan más allá de las apariencias.




Estas conclusiones han brotado de la simple observación y es de todos sabido que los resultados de la observación imparcial de cualquier asunto, poseen la objetividad que le falta a las especulaciones de quienes se conforman con creer que saben en lugar de tratar de llevar lo que saben de la teoría a la práctica. Reconozco que esta cruda realidad no debe ser descrita tan explícitamente porque resultaría inmasticable e intragable, sobre todo para los que presumen de una estrafalaria estrechez mental pero dicho sistema escolar ha probado, con creces, ser tan propicio para transformar a un ser humano en un lobo o en una zorra que creen ser personas; que confío en que habrá colmillos para masticarlo o en su defecto, unos molares de carnero que puede andar en dos patas para poder rumiarlo. La observación de esta clase de espécimen que aparenta por su aspecto externo, pertenecer al género Homo sapiens, fue lo que hiciera expresar a Samuel Butler que: “Todos los animales, excepto el hombre, saben que el mejor negocio en la vida es disfrutar de ella”.

 No sé el lector pero no recuerdo, en todos los años que invertí en llenarme la cabeza de información ineficaz y caduca, a algún pedagogo que se dedicara a improvisar atreviéndose a salirse de los límites de la educación didáctica y que, entre col y col, se pusiera a conversar con sus estudiantes acerca de la necesidad de sentirse plenamente satisfechos por el simple hecho de estar respirando temporalmente; en un planeta al que obviamente no pertenecían puesto que el último aliento lo ha dejado fehacientemente demostrado en un sinnúmero de difuntos. A ninguno de mis profesores les escuché insistir en la importancia de sentirme agradecida por una vida que absolutamente nada había hecho para merecer, ni tampoco señalar que para cultivar una sincera amistad que es en la que se puede pensar en voz alta sin problema, era imprescindible sentirse uno cómodo en su propia compañía y poder prescindir de la enfermiza búsqueda de aprobación externa. No escuché nunca a alguno de estos “educadores”,  mencionar la diferencia entre guiarse por una mente socialmente adoctrinada para anular lo humano y exacerbar la naturaleza deformada del animal que cree ser superior y dedicarse por entero a escuchar los sabios dictados de un corazón que sabe lo que es necesario saber para poder sentirse en armonía con uno mismo y por ende, con su entorno. No es de extrañar por tanto que de los claustros universitarios, surjan entidades con un diploma que acredita la capacidad para memorizar de una materia gris pero que no garantiza la excelencia de un ser humano y la plaga de mediocres que hoya la superficie de este planeta no me dejará mentir al respecto.




“Un ingeniero británico a cargo de unas obras de ferrocarril en la India, se quedó atónito al ver que todos los días un joven aldeano llegaba y se tumbaba a la sombra de un gran árbol y, se dedicaba a contemplar a los obreros y a los ingenieros que les daban órdenes. Aquel tipo extraña que se presentaba todos los días llegó a despertar el interés del ingeniero. El tipo se llevaba su comida, comía y descansaba a la sombra del árbol. Un día el ingeniero no pudo resistir más la tentación, se acercó al aldeano y le dijo:

-   - ¿Por qué no trabaja? Viene todos los días y pierde el tiempo nada más mirando.
El aldeano replicó:
-          - ¿Y para qué voy a trabajar?
El ingeniero respondió:
-        -  Pues para ganar dinero.
El aldeano preguntó:
-         -  ¿Y qué voy a hacer con el dinero?
El ingeniero respondió:
-    - ¡Si serás imbécil que no sabes lo que hacer con el dinero!!! Cuando tengas dinero podrás relajarte y disfrutar.
El pobre aldeano dijo:
-         - Pues qué cosa tan rara…, porque yo ya estoy relajado y disfrutando. Anda que no hay que darle tantas vueltas: trabajar un montón, ganar dinero y después, disfrutarlo y relajarte. Pero… ¡si yo ya lo hago!!!”.


















































Wednesday, May 4, 2011

La Edad de Oro.

 De haberle tocado en suerte nacer en Cuba, es posible que este encabezamiento le traiga el recuerdo de una obra que José Martí, el apóstol cubano; escribió y dedicó a todos los niños de América. En la que les regala historias más apegadas a la realidad, que los cuentos de camino que les cuentan siempre, los que aderezan a su propia conveniencia hasta a los acontecimientos históricos. Como sucedió con lo del descubrimiento del continente, que se dice que estuvo a cargo de unos europeos como si los indígenas americanos, hubieran caído del cielo luego de que esos enfermizos trogloditas cegados por la codicia; se bajaran de las tales calaveras que traían como medio de transporte marítimo.

 Pero no es a esa famosa y recomendable obra infantil a la que deseo referirme en este artículo, así que cuando menciono a la Edad de Oro, en este caso apunto hacia un período en el que un ser humano respira en este mundo sin tener necesidad alguna de pervertir, la naturaleza divina del aliento que le permite existir en un cuerpo, por un breve lapso de la eternidad. Y le llamo, como tantos otros han hecho, Edad de Oro; porque no se parece a esa otra en la que se mete un niño que se anula a sí mismo con tal de llegar a ser alguien, que es una edad de cobre pero que en la superficie lleva un baño de ese material considerado: precioso.

 A esa edad de cobre se le conoce por infantilismo porque se convierte en un sistema tan obsoleto y decadente, como cualquier otro que considere al esclavismo como algo socialmente admisible, y como se trata de un período en que un ser humano cree ser todavía un niño o un adolescente que nada tiene que ver con la muerte; está lleno de las dificultades propias de no vivir apegados a la realidad. Los seres humanos (al menos lo aparentan), estancados en la edad de cobre, son los que inspiraron esa famosa frase: “Espera a que saque el cobre.”, que se aplica cuando alguien aparece expresando lindezas de un adefesio al que conoce perfectamente, la persona que hizo la clarividente advertencia.

 Si se entendió lo anterior, entonces resultará fácil comprender que la edad de oro, nada tiene que ver con esa arbitraria costumbre de celebrar cada 365 días la posibilidad de existir, por tanto es una ERA que puede permanecer con una persona a través de todos los cambios por los que pasa su morfología que es de esa persona, tan sólo una parte y no por casualidad, la parte que se queda para retornar al polvo. En dicha Edad de Oro, que tanto en común tiene con una criatura en esencia divina, un ser humano puede permanecer inmune a las miserias humanas simplemente porque SABE, los inconvenientes de USAR UNA VIDA QUE TERMINARÁ DE UN MOMENTO A OTRO, para sentirse miserable. Y el que crea que no lo sabe no es que no lo sepa, es que lo olvidó y con el hábito de sentirse miserable… ya prefiere ni acordarse.

 Me parece que con esto es suficiente para distinguir la diferencia entre la edad de oro y la edad de cobre. Ahora tan sólo queda aclararle a los indecisos que en la que ellos se empantanan, en la creencia de una superioridad que necesita ser confirmada continuamente porque no está nada segura; es en la edad de plata que no es ni la una ni la otra sino como una especie de limbo, en el que uno queda en tal estado de insensibilidad y apatía que tiene que echar mano de la “ingeniería inversa”, término que escuché en boca de alguien cuya autoridad está respaldada por la sabiduría y que trata acerca de pretender construir un sentimiento, a partir de un montón de palabras que conforman una idea que no es original, simplemente porque no brota de un corazón dispuesto, sinceramente; a celebrar la existencia.

 Como cada cual es dueño de su propia vida al menos, mientras que el aliento vital vivifique al vehículo de expresión de la Existencia; a cada cual le es dado vivir una Edad de Oro que no se vea perturbada por el insano placer de sentirse miserable, o por el ególatra disparate de creer en una superioridad que jamás ha existido ni existirá, entre uno y otro espécimen de Homo sapiens. Al expresar una evidencia irrefutable, no intento ofender a esos que comulgan con la involución del Ser, lo hago tan sólo porque sé lo que es vivir sin creencias y sé que precisamente por eso; es que nunca cometeré el disparate de confundir el placer de vivir la vida; con la posibilidad de desgraciarme la existencia. Y con eso tengo garantizada una gracia, que no le hará mucha gracia que digamos ni a los cobrizos ni a los plateados, pero que para mí lo significa absolutamente TODO. 

Saturday, October 30, 2010

DE GUSANO A MARIPOSA.

 Al llegar la cuarentena o sea, cumplidos unos 14 400 días de nacidas, algunas personas deciden finalmente escuchar el llamado de la Vida que les susurra en silencio que en cualquier momento, podría desear irse el espíritu que anima al cuerpo y que todavía es tiempo de disfrutar plenamente de la existencia. Los que se han dedicado a deleitarse con vivir incluyendo al inevitable sufrir, que es consecuencia de pretender luchar contra lo inevitable, y sienten que hay algo más por experimentar en esta existencia; intuyen que es tiempo de comprometerse con lo que les llevará de vuelta a Casa. Para ello solo necesitan sentirse hartos de repetir lo mismo, creyendo que usando el mismo método podrían obtener un resultado diferente.

 Estos ruegos del corazón que se suceden unos tras otros y que nos invitan a sentirnos plenamente satisfechos mientras que tengamos esa posibilidad a favor,  sólo los escuchan los que no se han dedicado a insensibilizarse hasta el cinismo y por tanto, conservan sus sentidos fielmente ecualizados. Supongo que cualquiera sepa lo que es ecualizar pero para estar segura, mejor anoto que ecualizar en equipos de alta fidelidad,  es ajustar dentro de determinados valores las frecuencias de reproducción de un sonido; con el fin de igualarlo a su emisión originaria. En el caso de los sentidos humanos que sirven para relacionarnos tanto con el entorno como con el universo interior, la fidelidad no es similar a la supuesta entre dos amantes que posiblemente no se aman más allá de sus genitales, sino que esta fidelidad está relacionada con la lealtad que siente uno hacía sí mismo.

 La fidelidad a uno mismo tiene mucho que ver con prestarle más atención a los dictados del corazón, que con guiarse con fe ciega por los mandatos de una mente que ha sido moldeada; para hacer de un individuo soberano un ser social que sea esclavo de los convencionalismos sociales y de los dogmas tanto políticos como religiosos. Es un compromiso con uno mismo que evita que entre uno y la dicha que uno tiene derecho a experimentar, no se interponga absolutamente nada ni nadie. Dicha fidelidad es la que garantiza que por sobre todas las cosas de este mundo, nuestro más caro anhelo sea el de estar en paz con nosotros mismos y una vez que esa paz sea sentida, usar esa luz para reconocer que la prosperidad tiene más que ver con los divinos tesoros que cada ser humano posee en su interior, que con los bienes gananciales acumulados que se perderán en un abrir y cerrar de ojos. 

 No recuerdo haber conocido a un niño que dudara de su valor y que dedicara preciosos segundos de su existencia, a preocuparse por obtener prebendas que le garantizaran una estimación afectada por la acumulación de cosas materiales. Tiene un niño que renunciar al carácter extraordinario que le caracteriza desde que le penetra un hálito de vida, para convertirse en un adulto inseguro de sí mismo que deba hacer depender su autoestima de recursos externos. Estos que reniegan de su naturaleza sublime y tienen que suponer una grandeza que está dada por ostentar una mezquindad sin límites, lo único que le pueden proporcionar a otro ser humano  es un nicho para moverse  dentro de un círculo vicioso entre trabajo y riqueza imaginaria; que constituye una estafa.

 Así como sólo puede amar al prójimo el que se ama a sí mismo, nadie puede estafar a otro sin antes engañarse a sí mismo. Y cuando la conciencia está mugrosa por el rechazo a percibir su invaluable utilidad, es natural que al contemplarnos en ella nos devuelva una imagen distorsionada de lo que realmente somos, por eso me gustaría decir que aunque el tiempo es una ilusión en la que cualquiera queda atrapado fácilmente; en este transitar por la eternidad hay un reclamo que se repite sin cesar, recordándonos que no hay absolutamente nada que sea tan preciado y exquisito como esta vida que nos ocupa, y que se nos da única y exclusivamente para vivirla intensamente.

  Hasta los que se conforman con creer, debido a que han olvidado un saber innato; no le imputarían a la Divinidad ninguna cualidad mezquina y por eso los creyentes, independientemente del credo que acepten en sus mentes con fe ciega, admiten que Dios es, entre otras cosas;  Todopoderoso y Omnisciente. Y si algún intermediario les asegura que todos los seres humanos están hechos a Su imagen y semejanza, no tienen dudas en aceptarlo sin cuestionarlo siquiera. Por eso no me explico que en este mundo existan personas que, lejos de actuar como si la esencia divina morara en ellas, elijen desechar la posibilidad de ser simplemente divinos con tal de poder convertirse; en pobres esclavos de las miserias humanas. Ignorando así que el poder creador obra a través de ellos y por consiguiente, en lugar de favorecer en este mundo un clima de armonía entre todos los seres vivos, se dedican a crear unas condiciones que hacen que lejos de sentirse la vida como una dulce y maravillosa fantasía hecha realidad, más parezca una pesadilla infernal puesta en marcha por una mente desquiciada.

 Si gusta llamarle Dios a la Vida está bien, de cualquier modo la Vida seguirá siendo independientemente del nombre que un ser humano le dé, simplemente porque la Vida o Dios o la Divinidad, por fortuna no le debe a los seres humanos Su existencia. Hasta los que se sienten endiosados saben que no pueden estar por encima de la Divinidad, y aunque parecen pasarlo por alto, también ponen en evidencia que el precio a pagar por pretender ser superior a otro ser vivo es caer en un profundo abismo, del que no es tan fácil salir. Esclavos de la codicia que no tiene piedad con sus sirvientes, a esos pobres usureros que se sienten vacíos por dentro, se les puede ver hasta en sus últimos días de vida reclutando esclavos cuya mano de obra abaratan; con tal de poder obtener más dinero del que ya tienen. Como si antes de nacer en este maravilloso planeta, trajeran la encomienda de usar a sus hermanos como bestias, y como si no supieran que de este mundo no podrán llevarse ni siquiera una pestaña.

 Aunque la persona que valore mas al dinero que a sí misma, no pueda ni siquiera  admitir que el dinero y lo que se obtiene a través de este; no fue lo que garantizó la vida que le proporcionó el primer aliento cuando no poseía absolutamente nada de este mundo, aprovecho para comentar que el dinero no garantiza la llegada de un aliento vital y los multimillonarios que ya han fallecido, para beneplácito de sus herederos, aunque hayan inutilizado sus existencias al menos sirven como una prueba irrebatible de ello. Mi mejor amigo siempre me recuerda que, antes de que el ser humano eligiera andar en penumbras durante una fugaz existencia, la fórmula para garantizar una vida plenamente satisfecha era: PAZ Y PROSPERIDAD.

 Y siendo que la paz mora en el corazón de cada ser humano, sólo se necesita echar mano a la claridad que la chispa de inteligencia divina nos proporciona; para desear contactar con ella. Una vez en paz consigo mismo, el ser humano puede percibir notoriamente que es el depositario de un tesoro del que puede disponer a su gusto, y cuya abundancia le permite ser en verdad generoso. Nada tengo en contra de los que eligen ser marionetas de la avaricia ni de los que aceptan sin chistar,  ser víctimas de un ruin usurero, comprendo que ya bastante tienen ambas partes con ir en contra de la esencia que les permite respirar por un breve plazo, pero como con dinero o sin escrúpulos humanos siguen siendo como yo, simples seres humanos; me gustaría recomendarles que se tomen unos instantes de una vida que dura un promedio de 25 550 días, para reflexionar sobre lo que  están haciéndose a sí mismos. 

 Pues si bien es cierto que en su vulnerabilidad, el ser humano puede estar expuesto a ser afectado por quien se perjudique a sí mismo, en su infinita grandeza  dada por el incalculable valor de cada aliento vital, también puede evitar llegar a convertirse en un gusano ruin y despreciable; que nunca conocerá el poder contenido en el mágico aleteo de una mariposa.  

Saturday, September 11, 2010

CUANDO LA CLARIDAD LLEGA, CHILLAN LAS RATAS.

Esto de ser todo lo claro que uno pueda no es una tarea fácil. Sobre todo si uno deseara que los demás, le quisieran tanto como uno pueda llegar a quererse a sí mismo. De ahí que a los niños se les haga tan difícil establecer una comunicación abierta y real, con los adultos que se han realizado la lobotomía parcial; sin necesidad de una intervención quirúrgica. Es de todos sabido, porque hasta las cacatúas y los pericos lo repiten continuamente; que los niños y los borrachos son capaces de sincerarse cuando la ocasión de demostrar el valor de la sencillez, lo propicia. Aunque debo aclarar que los niños lo hacen con la inocencia de la infancia y los borrachos con la astucia de una zorra.

 De modos que queda claro que a los niños la verdad no les pica ni les mortifica. Por eso no chillan cobardemente cuando la madre les dice no lo que quieren oír, sino lo que necesitan escuchar y no se traumatizan, cuando reciben unas nalgadas de uno u otro progenitor destinada a bajarle los humos que a los niños, a veces también se les suben. Estos humos se forman cuando la llama del amor se cubre con el tapete de la ignorancia, y el niño se confunde hasta llegar a creerse que puede tratar a algún ser humano, como si fuera una bestia que vino a este mundo a soportar a un bufón engreído, y reírle lo que no son “divinas gracias” sino “grotescas payasadas”. Si a los niños no se les bajan los humos, es por rendirse ante las evidencia al ver a sus parientes creyendo ser las últimas coca colas del desierto, o portándose como si fuesen los “elegidos” por la Diosa de la Fortuna. A estos niños  se les presenta un dilema y es el de dejar de ser servidores de la Verdad que llevan adentro, para convertirse en sumisos sirvientes del autoengaño que de la mentira es, el mejor de los aliados. Y entonces eligen ser hipócritamente educados, antes que seguir siendo indómitamente espontáneos y sinceros hasta con ellos mismos.

  Si algo de cierto hay en este mundo es que la Verdad nunca ha sido bienvenida. Lo supe cuando de muy pequeñita leí acerca de los animales mitológicos y pude ver que las características de estos; casualmente, coincidían con las “cualidades” de algunos de mis seres queridos. Y les llamo seres queridos no irónicamente porque yo si los quería, era una niña y comprendía perfectamente que ellos a mí; no podían quererme  un poco más de lo poco que se amaban a sí mismos y por otro lado, yo los quería como me amaba a mi misma. Sin esperar de ellos nada de lo que a mí misma me daba simplemente porque los que a sí mismo no se quieren, nada útil de sí mismos pueden dar. De ahí que se hayan inventado los cumpleaños, que para el alma no tienen significado alguno puesto que un alma encarnada puede tener en verdad millones de eones de creada. Pero los cumpleaños sirven para reunir a los que “normalmente” no se pueden ver ni en pintura y para que el presunto homenajeado, pueda recibir un regalo o una limosna de amor de los que no se sienten cómodos estando únicamente; en sus propia compañías.

 Como los tiempos de la mitología habían quedado atrás cuando nací, hace aproximadamente 18 250 días, de niña no vi la necesidad de decirle Medusa a una abuelita cuando podía decirle viejita chismosa, o Minotauro a un tío cuando podía decirle gorila vestido de verdeolivo, ni Arpía a alguna “amiguita” de mi madre cuando podía decirle víbora envidiosa; de manera que cuando alguna de estas cosas mitad humana y mitad bestia me buscaban la lengua, esta siempre encontraba la manera de decirles exactamente lo que mi innata visión era capaz de ver. Cuando uno es niño y no está contaminado por el deseo de agradarle a los disfuncionales, siempre expresa lo que el corazón tenga para decir porque ese niño sabe, que no se ve bien sino con el corazón y que lo esencial es invisible para la vista aunque uno tenga de visibilidad: 20-20.

 Siendo así, está de más decir que cuando no me llovían los insultos entonces era peor, porque los que se creían mayores a pesar de no tener ni una gota de madurez; me embarraban con esa baba melosa, engañosa y  repugnante que los hipócritas usan para  cegar al corazón y engatusarlo como si este fuera una miserable rata. Luego a mi madre, mejor amiga y dueña de mi corazón (sin complejo Edípico que manchara la relación), le costaba algo de trabajo limpiarme con sus palabras llenas de compasión y sabiduría, para  quitarme de encima lo que me tiraban  esas desequilibradas criaturitas que decían quererme obviamente; sin sentirlo. Con el tiempo pude confirmarlo pero como guerra avisada, no mata soldado…

 Tuve la fortuna de tener una madre que sólo en ella confiaba y que me repetía continuamente que había que ser en verdad muy malagradecido, para pedirle a la Vida algo más que la posibilidad de Ser o Existir que esta nos había dado. Era una mujer tan excepcional mi mejor amiga, que nunca me hizo sentir la ausencia de un padre, muerto en vida; nunca le escuché una queja a pesar de tener dos aneurismas cerebrales de nacimiento, nunca se lamentó por la falta de dinero o de cualquier otra cosa y hasta me hizo testigo de cómo cada quincena durante ochos años, le regalaba su sobre con el salario a mi padrastro. Por eso nunca he podido entender a esas mujeres que soportan que les pisoteen la dignidad, con tal de permanecer con el mismo tipo durante toda la vida. Me cuesta creer que haya personas que prefieran hacer ostentación de sus enfermedades, siendo que la posibilidad de sentirse saludables la tiene al alcance del corazón. Y  no comulgo con esas mujeres con complejo de garrapatas que tratan a su pareja, ya sea hombre o mujer; como si esta fuera el perro al que hay que desangrar para que ellas y sus crías, puedan sobrevivir. A los hombres que hacen esto con una mujer los califico de cobardes abusivos que seguramente, trataron a sus madres como si estas fueran unas perras llenas de garrapatas entre las que el hijo, era el rey.

 En resumen que nunca tuve que buscar a una amiga porque en casa, ya tenía en mi madre a la mejor de todas. No tuve que mendigar el falso cariño de los que no se amaban a sí mismos, porque mi madre me confirmó con su presencia que yo no había nacido para ser una pobre menesterosa. Y aunque no me salvé de las garrapatas, tuve la suerte de encontrar en un Maestro Perfecto  al mejor amigo y además, el mejor garrapaticida  del mundo. De manera que ya están advertidas esas ratas de cloaca, que en cuanto ven un rayito de luz se espantan y que se burlan de los cerdos con complejo de alcancía; esos que pisotean las perlas de la sabiduría de los siglos, pero con ellos se restriegan el hocico creyendo que nadie las mira. Sepan que no vine a este mundo con el propósito de recibir alguna muestra de afecto ficticio, proveniente de una rata chillona o de un cerdo usurero.

 No coincido ni comulgo  como esos que dicen: -“Más merezco pero con sentirme poca cosa me conformo”-. Es que mi madre me enseñó y mi mejor amigo me recuerda constantemente, que los seres humanos somos magníficos por naturaleza y por tanto, si vamos a ser conformistas; no debemos conformarnos con algo que sea menos que la excelencia. Y esto obviamente es algo que, los que han aceptado a la mediocridad en sus míseras existencias,  puedan digerir fácilmente. Soy de esas niñas que al ver a un Maestro Perfecto en una cruz, como ejemplo del escarmiento que  en este mundo se le ofrece a los que se atreven a alzar su voz en contra de la Mentira, no sintió miedo alguno y en lugar de idolatrar a un mártir de la ignorancia cual hacen los fanáticos; como hiciera ese Ser Humano realizado sabiendo a lo que se exponía; decidió dar de su luz al mundo. Y si a las ratas les molesta la luz, pues que chillen tanto y tan alto como quieran, total que mis trompas de Eustaquio son muy selectivas y no captan la frecuencia de sonido, en la que vibran los aullidos de las humanas miserias. 

Wednesday, September 8, 2010

ACLAREMOS LO DEL TAMAÑO.

 Cuando uno se vuelve intemporal, suele suceder que la revisión de los tiempos de antes y de después de nuestra Era se hace  tan fácil, como el tragarse toda la historia de la Humanidad contada y escrita; a través de la cegata visión de los miopes mentales. Debe ser por eso que hoy pude revivir una escena de mi niñez. Y entonces pude notar los cambios aparentes y lo que al parecer nunca cambia. De los cambios aparentes no voy a hablar porque, de saber que se cumpliría mi deseo de que en el futuro; hubiese unas máquinas que lavaran la ropa por mí, entonces cuando era niña habría deseado algo así como que en el futuro todo fuera como en la Edad de Piedra. Simplemente porque es mucho más práctico, más eficiente y más barato golpearle el cráneo con una maza a una sicópata insatisfecha de sí misma, que ni vive ni deja te vivir; que trabajar como una bestia para pagar la factura del psicoanalista. Y hasta te ahorras los cuernos que te pondría la neurótica con el idiota del psicoanalista.

 Me gustaría comentar sobre aquello que no cambia, y sin importar que se haya inventando en la época de las quimbambas. Como eso de tratar a un niño como si el niño, fuera el mismo minusválido mental que sólo le pregunta tonterías. Entre esas idioteces está la famosa preguntita capciosa: -“Y ahora a ver mi cuchi, cuchi de su abuelita…y ¿de qué tamaño quiere el nené a su abuelita?”-. La abuelita, además de que está más fea que una mala palabra con falta de ortografía y que huele a rayos, con dicha pregunta le hace ver al niño que ella no sabe que el tamaño no importa. Por eso el niño le mete a la anciana una mentira del tamaño del mundo, diciéndole que la quiere de aquí hasta la luna y como algunos niños no son tan buenos que digamos; con la doble intención de llamarle lunática a la madre de su madre. A estos se les llama niños precoces pero no porque sean especiales, sino porque en un mundo donde la minusvalidez mental es el pan nuestro de cada día; el ingenio natural de un ser divino en esencia, se tiene que tomar como algo del otro mundo.

 Ahora deja ver cómo le hago para echarle una manita, a esos hombres que se sienten inferiores a los que tienen los genitales más parecidos a los de un burro; simplemente por la gracia de la abuelita babosa que le introdujo la duda, sobre la importancia del tamaño. Hay tantos idiotas intelectualizados y teóricos en este mundo, que nunca falta el que, para aparentar que es todo lo profundo que está tan lejos de ser; se pone a alabar a la duda como si a través de la duda, en verdad uno pudiera llegar alguna vez a obtener una respuesta certera. Como si nadando en el océano de las preguntas pudiéramos hallar una respuesta. Algo así como creer que un pájaro puede obtener la libertad, quedándose dentro de la jaula aún teniendo la puerta de la jaula abierta. De cualquier modo si no era la abuelita preguntando babosadas, era cualquier otro pariente midiéndonos la talla como advirtiéndonos sutilmente que si nos quedábamos enanos, ya estábamos jodidos.

  A las que serán mujeres no les importa mayormente ese asunto del tamaño, a menos que lleven a un niño atrapado en un cuerpo de mujer y sueñen con ser el macho de la película. Y está visto que para que el aspecto físico le importe a una mujer, es simplemente porque; por ahorrativa, sólo usa un porciento de su capacidad neuronal comparable con el espacio que ocuparía un garbanzo, dentro de la bóveda craneana. Pero  los hombres, a partir de que notan que pueden pasar una parte de la masa encefálica a un lugar situado en la zona pélvica; se les disminuye notoriamente la capacidad de pensar usando todo su potencial y por tanto, comienzan a preocuparse por ese asunto del tamaño. Esto no les sucede, claro está; a los hombres que no dejan de ser niños para ser hombres, porque un niño sí sabe que el tamaño no importa y además, lo puede dejar demostrado de múltiples maneras.

  Este tema que para los puritanos pudiera resultar escabroso, lo toco simplemente porque es muy común y popular en nuestros días, en los que más importa la masturbación de un cantante en el asiento de una aeronave, que el hecho de que todos los gobernantes y líderes religiosos que nos prometen la paz, estén invirtiendo casualmente sus “ahorritos” en la industria armamentista. Y luego tenemos el cinismo de preguntarnos a nosotros mismos, que por qué el mundo parece tan loco…Volviendo a lo del tamaño, dilema que ha llevado a seres humanos del género masculino al extremo de meterse a pederastas o  de meterse algo que es mucho peor y más doloroso, me gustaría dejar bien claro que si lo del tamaño importara entonces, ¿qué les garantiza el éxito a algunas  lesbianas? Una vez aclarada la duda, posiblemente la porción de masa encefálica instalada en la otra cabeza pueda regresar a su posición anterior y entonces, ya libres del peso de la duda;  puedan estos hombres tener una idea de que si el tamaño no es lo que importa, tal vez amar con algo que está situado algo más hacia el centro podría hacer la diferencia. 

Es tan sencillo que hasta un niño podría entenderlo muy fácilmente pero como dijo el Pequeño Príncipe: “No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos”.

Thursday, August 12, 2010

“El plano de los creyentes”.

 Tal vez seas tú de esas personas tan creyentes, tan creyentes, que prefieren ignorar que poseen en su interior y a su entera disposición a la sabiduría de los siglos. Y quizás ya hayas percibido toda la claridad que habita en ti y haces pleno uso de ella, en cual caso lo que voy a escribir te resultará simplemente interesante.

 Lo que voy a transcribir a continuación es un extracto de un libro titulado "El Libro Blanco" de Ramtha. Como todo lo que se lee, esto también precisa de cierto nivel de entendimiento que debe estar precedido por la lucidez. Como no sé si quien lea esto está lúcido o deslucido, advierto que en cuanto se sienta aludido detenga la lectura porque ya no escucho reclamos, ni quejas, ni sugerencias, La ventanilla está cerrada por falta de personal. He aquí las palabras de Ramtha:

 "Te voy a decir algo sobre un plano de existencia, que si alguna vez lo llegas a ver, te entristecerá enormemente en tu ser. Es un plano habitado por muchas entidades que se están expresando en el primer y segundo nivel de conciencia. Es como una planicie, un lugar que es llano. ¿Y qué encontrarás ahí? No verás ríos y montañas, ni hierbas, ni flores, ni cielo en sus formas de luz. Vas a encontrar billones de entidades en sus cuerpos de luz, en filas infinitas. Yacen allí dormidos en su ilusión de que están muertos, porque ellos creyeron firmemente que la vida no existía más allá de la tumba. Y aunque su pensamiento aún vive compulsivo, volátil y magnético, ellos piensan que está muerto en su energía, aunque en realidad aún esté vivo. Recuerda: cualquier cosa en la que creamos firmemente, nos convenceremos a nosotros mismos de que es verdad; y cualquier cosa que reconozcamos como verdad, se transformará a sí misma en un realidad. Así de poderosa es nuestra creatividad y nuestros deseos.

 A muchas de las entidades que habitan en ese plano, se les enseñó que permanecerían muertas hasta que el Mesías volviera por ellas. Y debido al miedo, y al sentimiento de ser alejados del amor divino, aceptaron esa enseñanza como una verdad. Y así, en los últimos momentos antes de su muerte, creyeron que irían a un lugar a esperar su resurrección. Así que en este nivel hay filas y filas de entidades esperando ser resucitadas por alguien, que creen que es más grande que ellas. Aunque hemos intentado despertarlas, y hay algunos que han despertado y se han levantado; a la mayoría también se les enseñó que un diablo de algún tipo aparecería e intentaría tentarlos para que se levantaran. Por lo tanto, ellos también aceptaron esto como verdad. Y sin importar quien trate de despertarlos, ellos rehúsan despertar. Y pueden pasar miles de años hasta que se den cuenta de que están vivos y despierten de su sueño. Una enseñanza muy desafortunada”.

 Si desea polemizar al respecto, espero que esté enterado de que no soy Ramtha ni lo canalizo. De manera que si desea comentar respecto a este extracto, puede hacerlo con usted mismo o en su defecto, busque una oreja desocupada de esas que le dan a todo el visto bueno, porque no están dispuestas a escuchar ni media palabra de lo que usted le diga. A mí me parece conocido ese plano y sólo por eso decidí escribir este artículo. Al que le sirva de algo pues qué bien y al que no, pues no me interesa en lo absoluto. Por fin es que al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria…